La tecnología inteligente en los edificios surge a partir de la crisis energética mundial durante la década de los setenta, la cual orilló a los arquitectos e ingenieros a crear formas de edificar inmuebles considerando el control automatizado de sus sistemas, además del ahorro de energía, intención que se desarrolla desde las investigaciones en casas solares desarrolladas en Estados Unidos desde los años treintas y cuarentas. Así surgieron las primeras edificaciones que emplearon un consumo de energía mínimo para operar y con el paso del tiempo, se les fueron incorporando servicios que optimizaron su funcionalidad.
En la actualidad, el concepto de edificio inteligente se ha adaptado a los avances tecnológicos sucesivos, de manera que este concepto se aplica tanto para construcciones de oficinas, como de hospitales, hoteles, bancos, museos, casas, etc. Además, las construcciones inteligentes están hechas de tal forma que podrán adaptarse con facilidad a las innovaciones tecnológicas que surjan a través de los años.
Al día de hoy, la sociedad en la que vivimos está cada vez más avanzada tecnológicamente hablando, con desarrollos que sobrepasan la imaginación y desafían la ingeniería.
Cada vez es más común el desarrollo de grandes rascacielos y enormes edificaciones con cientos de metros de altura, en donde las condiciones inermes a su diseño se presentan como un verdadero reto para la tecnología del control de la temperatura, esto debido a que se buscan mantener estos rascacielos totalmente confortables para sus usuarios permanentemente.
Uno de los puntos más importantes a destacar para tener éxito en la industria, es mantener un ojo en el futuro, ser visionario; para ello el sector de la construcción representa el principal motor para el diseño de sistemas de aire acondicionado, de sus tecnologías y depende de los materiales de las edificaciones pues son los que deberán permitir cumplir con los requerimientos para el confort de sus usuarios.